Ya me voy a otras tierras lejanas, a un país donde nadie me espera. Donde nadie sepa que yo muera, donde nadie por mi llorará. Ay que lejos me lleva el destino como hoja que el viento arrebata. Ay de mi tu no sabes ingrata, lo que sufre este fiel corazón. Estos ojos llorar no sabían, pues llorar parecía locura. Hoy que lloran su triste amargura de una sola y ardiente pasión. Más por Dios de rodillas te ruego, que a lo menos te acuerdes de mi.. .