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"Seguramente Corcolito, quien ahora se mete también en los cables de las computadoras, podrá llevarle estas líneas con la esperanza de que le diga que me acuerdo de él cada vez que tomo café negro, que lo extraño, y que trato de seguir todos sus consejos. Que le platico a mi hija sobre él, que ella lo quiere, que le acaba de escribir una carta, y que espera, asomada a la ventada en las noches estrelladas, que diga su nombre para sentirlo, como millones de personas, parte de su familia." |
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